Luego de la polémica tras la decisión de María Corina Machado de obsequiar la medalla incluida con el Premio Nobel de la Paz conferido a ella el año pasado a Donald Trump, algunas historias detrás de la presea han salido a la luz.
Si bien es raro que las personas que reciben alguno de los galardones instituidos por Alfred Nobel para reconocer las gestas que ayudan a que la humanidad sea mejor se desprendan de ellos, en realidad que los regalen o los vendan no significa nada.
De acuerdo con la Fundación Nobel, ni la medalla, el diploma o el premio en efectivo que viene con el nombramiento alteran el nombramiento en sí, mismo que se le da a los elegidos en distintas categorías y que es intransferible, irrechazable y perpetuo.
Uno de los casos más polémicos fue el de James Watson, descubridor de la doble cadena helicoidal del ADN, por lo que recibió el Premio Nobel de Medicina en 1962, pero que fue duramente juzgado por su justificación del racismo. Pero el peor caso, sin duda, fue el que provocó que Joseph Goebbels, un alto jerarca nazi, obtuviera una medalla Nobel.
¿Un Nobel para un nazi?
De acuerdo con la Fundación Nobel, un ganador del Premio Nobel regaló la medalla otorgada con el galardón a un personaje que pasó a los anales de la historia como uno de los más terribles: el ministro nazi de Propaganda, Joseph Goebbels.
Knut Hamsun, un escritor noruego, obtuvo el Nobel de Literatura en 1920. Desde la ocupación nazi de Noruega, el autor manifestó su admiración por el Partido Nacional Socialista e incluso llegó a bautizar a los alemanes como los defensores de Europa, a diferencia de los británicos.
Numerosos reportes señalan que trató en distintas ocasiones de entrevistarse con Adolf Hitler, pero sin éxito. Las cosas cambiaron en 1943, cuando ofreció su medalla Nobel a Joseph Goebbels a cambio de una entrevista con el Führer.
Hamsun finalmente conoció brevemente a Hitler, pero la conversación no resultó como él lo deseaba. De hecho, se quejó de las tropas de ocupación nazi y exigió la liberación de presos políticos noruegos, algo a lo que el jefe del Tercer Reich se negó. Al final, el escritor se retiró molesto y Goebbels se hizo con una medalla Nobel.

