Dicen que cuando se pone la cartera en la mesa, el amor sale por la ventana. Pero más allá del refrán, dejar las cosas claras antes de contraer matrimonio ayuda a que las cosas, en caso de terminar, sean menos complejas.
Así lo piensa Teodoro Serralde, abogado especializado en derecho patrimonial, quien destaca que hablar sobre estos temas como parte del proyecto matrimonial puede ayudar a la convivencia.
“El matrimonio comienza previendo la parte económica o patrimonial y obviamente al momento que se disuelve, es uno de los principales problemas que van impidiendo que sea en buenos términos la separación.
“Esto deriva a veces en una situación muy inequitativa y eso es lo que las últimas reformas en materia del Código Civil ha establecido, porque durante mucho tiempo, en el caso de las mujeres, fue una relación inequitativa porque el hombre salía, trabajaba, hacía sus negocios y todo lo lo ponía a su nombre”, explica, en entrevista exclusiva para El Heraldo de México.
Históricamente, detalla el letrado, el rol de la mujer como cabeza de la casa la privó de tener repartos económicos justos, pues la mayoría del patrimonio quedaba a nombre del hombre.
“La mujer se quedaba en la casa, con los hijos y no se le daba valor. Se modificó el Código Civil a través de varios criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que en estos casos, las mujeres pudieran también demandar por este proyecto del cual también aportaron, no de una forma económica, pero sí en una forma de trabajo.
“También, dependiendo de cómo se haya llevado a cabo el matrimonio, si hubo violencia de cualquier tipo, económica, física, verbal, también existe una posibilidad de que se pueda demandar al cónyuge por una serie de daños”, añade.
Llama a la reflexión
Aunque ningún divorcio es grato, Serralde destaca que es importante reflexionar sobre el papel que se jugó durante el matrimonio para lograr una separación lo menos traumática posible.
“Al momento que nos vamos a separar es importante hacer un análisis de cómo se llevó a cabo ese matrimonio, qué aportamos y también qué errores tuvimos para que, en todo caso, podamos asimilarlos y llegar a unos buenos términos equitativos”, añade.
El experto destaca que, en caso de que los contrayentes no lleguen a un acuerdo, será el juez, en nombre del Estado, quien determine cómo se hará el reparto de los bienes.
“Si no lo hacemos así, el juez va a entrar en nuestra sustitución, va a determinar la separación y cómo se van a distribuir los bienes, cómo se van a entregar, y si es necesario, impondrá alguna sanción de implementar una pensión de la parte a quien se benefició hacia la que fue afectada como tal”, concluye.

