En México aún existe resistencia a la idea de capitalizar el trabajo creativo. “Lo que sucede es que al ser una iniciativa tan personal de expresión artística, estética, no hay realmente una conciencia o una necesidad inicial de que eso genera un valor económico”, dice Álvaro Hegewisch, director del programa Ícaro.
Creado en 2024, por iniciativa de Arte & Cultura del Centro Ricardo B. Salinas Pliego y Banco Azteca, el programa es la primera plataforma integral en el país, dedicada a la incubación empresarial de emprendimientos en las industrias culturales y creativas.
En dos años, ha atendido al menos 50 emprendimientos, sobre todo relacionados con artes plásticas y diseño, pero en su tercera convocatoria (abierta a todo el público hasta el 16 de abril a través del sitio icaroremprende.org), quiere ampliar sus alcances a disciplinas como la música, el teatro, la danza y cualquier otra actividad creativa.
Otro obstáculo que enfrentan los creadores a la hora de capitalizarse es la tradición que existe:
“El tema se ha orientado sobre todo al financiamiento del Estado para procurar el desarrollo artístico y no se ve claro cómo puede generar ese creador y volverse un emprendedor y a la hora de empezar buscar sostenimiento de su producción’. El artista, regularmente buscará apoyos o becas institucionales que siempre resultan finitos.
La dinámica “no genera un círculo virtuoso en el negocio y a veces se pervierte, o se cree que se pervierte, al querer generar un valor económico. En el programa creemos que no es así, al contrario, podemos ver ejemplos muy claros como Francisco Toledo, que no tenía problema en vender sus máscaras y hacer un diseño y vender muchas y apoyar muchas otras cosas, el chiste es que te sostengas de eso”, agrega Hegewisch.
Ícaro 2026 seleccionará hasta 30 emprendimientos que recibirán una beca integral de formación con un valor estimado de 150 mil pesos. El programa contempla 182 horas de formación en línea sincrónica, mentorías especializadas y sesiones presenciales estratégicas en la Universidad de la Libertad. La estructura académica se articula en seis ejes: pensamiento estratégico, innovación y creación de valor, modelo de negocio y estrategia comercial, transformación digital, finanzas y rentabilidad, así como narrativa de marca y propiedad intelectual.
Entre los proyectos surgidos de la segunda convocatoria destacan Bonifacia, dedicada a la fabricación de lámparas de vidrio reciclado de Jalisco, quien generará una nueva línea de negocio con luminarias que se sincronizan con el ritmo cardíaco. Otra más es Marva, que busca generar un modelo de acompañamiento y desarrollo económico con localidades artesanales, que ya se practicó en Michoacán y el Estado de México.
Hasta el momento, la iniciativa ha apoyado emprendimientos de la Ciudad de México, Oaxaca, Puebla, Yucatán, Veracruz, Querétaro, Aguascalientes, Michoacán, Nuevo León, Jalisco y Edomex.
A DETALLE
- En la presentación de la convocatoria 2026 participó Sergio Vela, director de Arte & Cultura del Centro Ricardo B. Salinas Pliego.
- En el acto, los emprendedores presentaron sus proyectos ante profesionales.
- También asistió Andrea Cesarman, socia fundadora de México Territorio Creativo/Design Week México.
FOTO: CORTESÍA
MAAZ

