Casa Gilardi, también conocida como el último gran proyecto de Luis Barragán,es considerada una de las obras más representativas de la arquitectura moderna en México, no sólo por su uso del color y la luz, sino por la manera en que transformó la experiencia de habitar.
En la calle Gral. Antonio León 82, dentro de la colonia San Miguel Chapultepec, CDMX, se encuentra Casa Gilardi, una de las obras más reconocidas y representativas del destacado arquitecto mexicano Luis Barragán. Su legado va más allá de lo estético, impactando profundamente en la manera en que percibimos el habitar en México y convirtiéndose en un símbolo que une arte y vida cotidiana.
Lo curioso es que esta famosa obra no es simplemente una exposición ni un museo. Es un hogar completamente funcional, habitado por la familia Luque Pérez, quienes permiten el acceso al público por medio de citas. El público puede encontrar más información en la página web oficial: https://casagilardi.mx/.
Una casa fuera de lo común
La casa, construida en la década de los setentas, fue encargada por Martín Luque y Pancho Gilardi, quienes eran socios de una agencia de publicidad. Ellos, al ser amigos íntimos del arquitecto Barragán, lo convencieron a construir la casa después de casi diez años de estar inactivo, a sus ochenta años de edad.
La casa fue una de las últimas obras importantes antes de su muerte en 1988. La obra, construida alrededor de una jacaranda preexistente, plasma el estilo arquitectónico de Barragán perfectamente, con sus colores vibrantes, juegos de luz y proporciones, e influencias de la cultura mexicana.
Esta perspectiva se ve respaldada por el interior de la vivienda. La célebre piscina cubierta, que recibe luz natural y está rodeada por una pared de un vibrante amarillo y otra de un intenso rosa, no tiene únicamente una función decorativa. La emoción se organiza a través del color. La luz entra de manera estratégica y va cambiando a lo largo del día, creando una experiencia diferente cada hora. De esta manera, el espacio no es estático, también está vivo.
Jesús Gonzalo Pérez, la vida dentro de la obra
Visitar la Casa Gilardi no es lo mismo que habitarla. Para Jesús Gonzalo, quien es sobrino de la dueña Alcira Pérez, la casa diseñada por Luis Barragán forma parte de la vida cotidiana de su familia; aunque para el resto del mundo la casa solo es un referente más de la arquitectura mexicana, para ellos es su vida entera.
“Es una experiencia muy distinta a lo usual”, explica. Sus primos crecieron en una casa visitada constantemente por artistas, galeristas y figuras internacionales. Esa dinámica, asegura, los ha formado culturalmente desde pequeños, rodeados siempre de conversaciones sobre arte y arquitectura.
Jesús recuerda que, aunque sabía de su fama, la primera vez que visitó la casa de su tía entendió que no se trataba de una vivienda convencional. Desde la entrada de la casa se puede identificar el impacto de los colores y la atmósfera general de la casa. Según Jesús, el pasillo amarillo y la alberca interior concentran buena parte de esa experiencia.
“Barragán jugaba mucho con las luces y los colores”, señala. Para él, el recorrido revela la intención del arquitecto de provocar emociones específicas a través de la luz natural. Jesús destaca que la alberca, una de las áreas más fotografiadas, no solo destaca por su color, sino por el efecto óptico que genera.
“La luz cambia de color cada hora. “El espacio nunca es el mismo”, afirma Jesús. Por eso él recomienda visitarla alrededor del mediodía, cuando el sol está en su punto más alto y los reflejos alcanzan su mayor intensidad, tanto en la alberca como en el
estudio.
La casa puede visitarse únicamente con cita, las cuales se agendan mediante el correo oficial. Casa Gilardi se divide en tres pisos, lo que mantiene una separación en lo que puede ser visitado por el público y lo privado. Las visitas pueden recorrer el primer y segundo piso, pero el tercero permanece reservado únicamente para la familia Luque Pérez.
Aun así, la dinámica cotidiana de la familia implica convivir con un flujo constante de visitantes, los cuales reservan su visita por medio de citas. En las últimas semanas hubo bastante flujo de gente, especialmente por el Art Week, donde la ciudad fue sede de exposiciones destacadas como Zona Maco o BADA
Jesús destaca el orgullo que representa para su familia ser propietarios de una obra tan icónica del arte mexicano a nivel internacional. En los últimos meses, la casa ha recibido visitas de celebridades de talla internacional como Dua Lipa, quien, según relata Jesús Gonzalo, mostró un interés genuino por la arquitectura y el contexto cultural de la obra.
Incluso el rapero Kanye West quiso visitarla hace algunas semanas durante su visita a la Ciudad de México. La casa no solo atrae a arquitectos, artistas y críticos, sino a todo tipo de personas a nivel global. Esto confirma la proyección internacional de Luis Barragán y su obra, al igual que su capacidad de transmitir la identidad artística y cultural mexicana. “Es un edificio muy importante en México… los colores, el rosa mexicano, los materiales, todo está pensado para transmitir esa sensación”, sostiene Jesús.
Para Jesús, la arquitectura sí influye en la vida diaria. La iluminación, las alturas y la distribución de los espacios pueden modificar el estado de ánimo y la forma de habitar. Casa Gilardi, más que un ícono antiguo de la arquitectura, sigue siendo un espacio vigente para la cultura y el arte mexicano, donde la familia Luque Pérez convive con la historia, el arte y las miradas del mundo.
Entre visitas internacionales, semanas de arte y celebridades que cruzan sus puertas, la casa Gilardi, además de ser un ícono cultural, sigue siendo hogar. Casa Gilardi no solo preserva el legado de Barragán, sino que también demuestra que la arquitectura puede ser histórica sin dejar de ser íntima, y ser reconocida internacionalmente sin perder su raíz mexicana.


