Un corazón humano para la inteligencia artificial

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El Papa León XIV no sólo ha sorprendido recientemente al afirmar que no tiene miedo de quienes se ostentan con gran poder militar y político. También nos sorprende al realizar una lectura crítica – y a la vez esperanzada – de la nueva sociedad que comienza a dibujarse con la redistribución del poder global y la aparición de nuevas tecnologías que desafían la condición humana.

Con la Encíclica “Magnifica humanitas”, León XIV no sólo toca algunas de las cuestiones más acuciantes de nuestro tiempo – la concentración de poder en nuevas élites tecnológicas y económicas; el diseño puramente pragmático de la “inteligencia artificial”; y nuevas inequidades que están emergiendo –, sino que, más allá de todo este escenario social, económico, político y cultural, el Papa avanza hacia un territorio censurado o al menos “domesticado”: la cuestión de fondo es qué tipo de mundo estamos construyendo, cuáles son sus premisas antropológicas más profundas, y dentro de ellas, qué tanto reconocemos nuestra limitación y nuestra necesidad de reorientarnos personal y socialmente en función de Aquel que da sentido último a la vida.