Lo que para la mayoría de las personas es solo agua que gotea constantemente desde un aire acondicionado, para una estudiante de Tamaulipas se convirtió en una oportunidad para enfrentar dos de los problemas que más afectan a las ciudades del norte del país: la escasez de agua y la producción de alimentos.
Se trata de Dania Yasaret Saldaña Martínez, alumna del CBTis 234 de Nuevo Laredo, quien desarrolló un sistema capaz de capturar, tratar y reutilizar el agua de condensación de los aparatos de aire acondicionado para alimentar cultivos hidropónicos y huertos urbanos.
La propuesta, denominada Hidro AC+, le valió el primer lugar de la Región Noreste en el Premio Nacional Juvenil del Agua, un certamen organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de la UNESCO y la Embajada de Suecia en México.
Una idea que nació en una ciudad donde el calor supera los 40 grados
La historia comenzó con una realidad que miles de familias conocen bien. Durante buena parte del año, las temperaturas en Nuevo Laredo pueden superar los 40 grados centígrados, obligando a mantener encendidos los aires acondicionados durante horas.
Al mismo tiempo, los problemas de abastecimiento y los cortes de agua se han convertido en una preocupación recurrente para muchas colonias. Mientras observaba el agua que salía de los equipos de aire acondicionado, Dania se preguntó si ese recurso que normalmente termina en el drenaje podía tener un mejor destino.
Según explicó en su proyecto, un solo aire acondicionado doméstico puede generar hasta 20 litros de agua de condensación al día durante los periodos de calor intenso. Multiplicado por cientos o miles de viviendas, se trata de una cantidad considerable de agua que normalmente se desperdicia.
Un sistema pensado para transformar desperdicios en alimentos
El proyecto Hidro AC+ funciona mediante un proceso relativamente sencillo. Primero, el agua de condensación es recolectada antes de que llegue al drenaje. Después pasa por un sistema de tratamiento y filtración para eliminar impurezas y acondicionarla para uso agrícola.
Finalmente, el recurso es enriquecido con nutrientes y utilizado para alimentar cultivos mediante sistemas hidropónicos y camas de suelo elevado. Gracias a este proceso, el agua que normalmente se perdería puede emplearse para producir hortalizas y otros alimentos de consumo cotidiano.
Entre los cultivos que pueden desarrollarse mediante este sistema se encuentran lechugas, espinacas, cilantro, rábanos y diversas hierbas aromáticas.
Una solución que podría ayudar a miles de familias
Más allá del reconocimiento obtenido, uno de los aspectos más destacados del proyecto es que fue diseñado para ser accesible. Los materiales necesarios para construir una versión básica del sistema son relativamente económicos, lo que abre la posibilidad de que hogares, escuelas y comunidades adapten el modelo para sus propias necesidades.
Además de reducir el desperdicio de agua, la iniciativa promueve la agricultura urbana y el aprovechamiento de recursos que normalmente pasan desapercibidos.
El trabajo de Dania Yasaret fue reconocido como ganador de la Región Noreste del Premio Nacional Juvenil del Agua, una competencia que impulsa proyectos enfocados en resolver problemas relacionados con la gestión sostenible de los recursos hídricos.

