Tras la eliminación de la selección de fútbol de México en la justa mundialista, cientos de aficionados se reunieron en la glorieta del Coyote para celebrar y reconocer lo que para muchos fue una buena actuación del representativo nacional a pesar de la derrota.
Las cosas marchaban en paz; la Policía Municipal y la Policía Estatal habían implementado un operativo de seguridad en los alrededores. Sin embargo, alguien dio la indicación de dispersar a la gente que ahí se encontraba reunida, utilizando las patrullas para tratar de que los aficionados se retiraran del lugar, lo que alteró los ánimos.
Algunos asistentes comenzaron a agredir a los policías arrojándoles lo que tuvieran a la mano y sacudiendo a las patrullas que poco a poco iban avanzando, por lo que la situación se salió de control.
Retiraron el cordón de seguridad sobre la Avenida López Mateos en dirección Sur a Norte, permitiendo que unidades de transporte público y algunas particulares intentaran pasar a través de la multitud enardecida. Esto generó agresiones a los vehículos y a sus tripulantes, desatando el pánico y obligando a intentar detener a algunos de los generadores de violencia.
Los policías se retiraron mientras los transeúntes aún seguían discutiendo con los automovilistas, choferes y pasajeros de transporte público, quienes fueron agredidos; algunos vehículos fueron abiertos para sustraer pertenencias de los particulares.

