Flagelantes, encruzados y ánimas: ¿por qué la gente de Taxco se golpea y castiga en las calles durante Santa Santa?

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En el municipio de Taxco de Alarcón, Guerrero, la conmemoración de la Semana Santa se distingue por la presencia de procesiones donde participan hombres o mujeres bajo votos de silencio y sacrificio físico. Las agrupaciones de penitentes, divididas en las categorías de flagelantes, encruzados y ánimas, recorren las calles empedradas como una manifestación de fe, pero también de arrepentimiento. Esta tradición surge en el siglo XVII y perdura como un legado del periodo virreinal, en el cual el castigo corporal se establece como un método de purificación de las culpas ante la deidad.

Los encruzados cargan sobre sus hombros rollos de zarzas con espinas, cuyo peso alcanza los cincuenta kilogramos. Los hombres caminan descalzos y con el torso descubierto, sujetando el fardo con los brazos extendidos en forma de cruz. Por su parte, los flagelantes portan una cruz de madera y un látigo con puntas metálicas con el cual golpean su espalda durante el trayecto, provocando sangrado en la piel. Las ánimas, integradas por mujeres, avanzan encadenadas de los tobillos y cargan cruces o cirios, inclinando el cuerpo hacia adelante en señal de humildad.