En el municipio de Taxco de Alarcón, Guerrero, la conmemoración de la Semana Santa se distingue por la presencia de procesiones donde participan hombres o mujeres bajo votos de silencio y sacrificio físico. Las agrupaciones de penitentes, divididas en las categorías de flagelantes, encruzados y ánimas, recorren las calles empedradas como una manifestación de fe, pero también de arrepentimiento. Esta tradición surge en el siglo XVII y perdura como un legado del periodo virreinal, en el cual el castigo corporal se establece como un método de purificación de las culpas ante la deidad.
Los encruzados cargan sobre sus hombros rollos de zarzas con espinas, cuyo peso alcanza los cincuenta kilogramos. Los hombres caminan descalzos y con el torso descubierto, sujetando el fardo con los brazos extendidos en forma de cruz. Por su parte, los flagelantes portan una cruz de madera y un látigo con puntas metálicas con el cual golpean su espalda durante el trayecto, provocando sangrado en la piel. Las ánimas, integradas por mujeres, avanzan encadenadas de los tobillos y cargan cruces o cirios, inclinando el cuerpo hacia adelante en señal de humildad.
¿Qué motiva la autoflagelación?
La razón principal del castigo radica en el cumplimiento de una manda o promesa realizada a una figura religiosa. Los participantes consideran que el dolor físico funciona como una vía para obtener el perdón de faltas cometidas o para solicitar la intervención divina en problemas de salud y familiares. Cada integrante de las hermandades oculta su rostro con un capuz negro para preservar el anonimato, pues la doctrina dicta que el sacrificio debe carecer de vanidad, realizarse únicamente entre el individuo y su creencia.
El ambiente en las calles de Taxco durante estas procesiones se caracteriza por el sonido de las cadenas que arrastran las mujeres y el golpe rítmico de los látigos contra el cuerpo de los varones. Los presentes observan el paso de las imágenes religiosas que escoltan a los penitentes en su camino hacia los templos de la ciudad. Los guías locales mencionan que la preparación para estos actos inicia meses antes, con ayunos u oraciones que fortalecen la voluntad de quienes deciden someterse a las pruebas de resistencia.
La tradición de Semana Santa en Taxco
A pesar de la intensidad de las imágenes, la práctica cuenta con el respaldo de las autoridades eclesiásticas y civiles como parte del patrimonio cultural del estado. La Semana Santa en Taxco atrae a personas de diversas regiones que buscan presenciar una de las celebraciones más estrictas del país. Los servicios de salud locales mantienen guardias durante los recorridos para atender a los participantes que presentan deshidratación o heridas derivadas del esfuerzo físico, garantizando la continuidad de los ritos sin incidentes que pongan en riesgo la vida.

